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Febrero 03, 2004"Por este Grammy, quiero darle gracias a Dios, a mi mamá, y al geek que escribió el programa que usa mi productor..."Boston es un lugar tan espantoso, tan elusivamente abominable, que uno no puede menos que darle las gracias al Señor por ser acá donde se gana el pan: porque la queja siempre da tema de conversación para conocer a gente en los cafés, o porque cualquier intento del diario del pueblo por encontrarle algo positivo a esta ciudad inmunda resulta conmovedor: como una madre diciendo que su niño no es feo, sino "distinto". Al oir o leer cosas así te invade incontenible la ternura y, oigan, la ternura no es tan fácil ni barata últimamente... Pero a veces no solamente tiene interés el Boston Globe por tocarnos el alma. Es por ello que traemos acá este artículo sobre cómo, presuntamente, Boston es clave para la creación musical contemporánea. Si el talento artístico está ausente hasta la nausea (ese vacío de vértigo...), no pasa lo mismo con el talento técnico, y así es posible desenterrar toda una costelación de compañías de software relacionadas con el MIT que llevan a cabo actividades tan relevantes como vender loops de batería por Internet (muy cotizados, al parecer, en los desiertos de Australia), o "ensuciar" el sonido digital, tal y como hace iZotope con su programa Vynil, que permite recrear el sonido cálido y superior de los vinilos. O a otro nivel, hablando ya de palabras mayores, Digidesign, la empresa creadora del aclamado Pro Tools. Alguna cosilla más hay, siempre entrañable, como esta empresa a la cabeza de la música para la PS2. Lean, lean. Comentarios
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