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Diciembre 23, 2003El Museo de las Catástrofes"La civilización contemporánea se diferencia en una característica particular de todas las que la precedieron: la velocidad. El cambio se produjo en una generación", apuntó el historiador Marc Bloch en los años 30. Esta situación ha dejado en su estela una segunda peculiaridad: el accidente. La progresiva difusión de acontecimientos catastróficos no afectan únicamente nuestra realidad cotidiana, sino que produce angustia y ansiedad de sobra para las próximas generaciones. La vida diaria se ha vuelto un caleidoscopio de incidentes y accidentes, catástrofes y cataclismos, en los cuales estamos continuamente topándonos con lo inesperado, con todo eso que ocurre, diríase, saliendo de la nada. En un espejo roto debemos aprender a adivinar qué es lo que se cierne sobre nosotros cada vez más y más--pero sobre todo cada vez más y más rápido, esos eventos que se nos echan encima de modo inoportuno, si no simultáneo. Enfrentados a una temporalidad acelerada que afecta a los hábitos, las costumbres y el arte tanto como lo hace la política internacional, hay una necesidad particularmente urgente: sacar a la luz, revelar y exhibir el accidente del Tiempo.Del Prefacio de Paul Virilio en el sitio del Museo de las catástrofes. En la foto, torres eléctricas vueltas garabatos cerca de Montreal, en 1998. No me dirán que no sabemos cómo alegrarles las fiestas. Enlace hallado en el espléndido Thingsmagazine. Antonio Córdoba en Arte Comentarios
sisi ug, tambièn fuiste una catastrofe para mi Puesto por antonio ug a las Diciembre 30, 2004 08:20 PM
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